Luz natural frente a flash para la fotografía de retratos: ¿qué es mejor?

Luz natural frente a flash para la fotografía de retratos: ¿qué es mejor?

Opinamos sobre los pros y los contras de utilizar el flash y la luz natural para tus retratos, tanto en interiores como en exteriores

La iluminación es clave en todos los ámbitos de la fotografía, pero en el caso de los retratos hay que abordarla con una sensibilidad adicional. La luz tiene que favorecer al sujeto más que en cualquier otro género, y suele ser muy perceptible si las luces y las sombras están mal colocadas, o si la intensidad y el equilibrio de color de la luz son incorrectos. Pero, ¿es mejor la luz natural que la artificial para la fotografía de retratos?

Como es de esperar, nunca hay una respuesta clara. Aunque el mejor flash o el mejor estroboscopio pueden funcionar estupendamente para un fotógrafo de retratos, por supuesto el equipo de iluminación que utilices -si es que lo haces- depende del entorno, así como del aspecto que quieras conseguir.

Algunos fotógrafos tienen miedo de utilizar el flash (pensando que complicará demasiado sus montajes), mientras que otros consideran que su flujo de trabajo no sería el mismo sin él. Aun así, estamos aquí para opinar sobre la luz natural frente al flash. Sigue leyendo para saber más.

Las ventajas de utilizar el flash

En muchas circunstancias, el flash puede transformar una imagen en algo mágico, aumentando enormemente el contraste, la profundidad y la fidelidad del color.

Sin flash, el fotógrafo depende de la luz natural, que puede ser difícil de controlar. No es posible ajustar la temperatura del color y la intensidad de la luz solar, no tenemos la libertad de reposicionar la fuente de luz, ni la dirección y el ángulo de las sombras cuando caen sobre nuestro sujeto.

La clave para conseguir imágenes espectaculares con flash es lograr un equilibrio entre la luz natural y la de los flashes de las cámaras. A veces, es mejor que domine el flash; en otros casos, debe ayudar a la iluminación ambiental.

Hay ocasiones en las que las condiciones exteriores no son del todo adecuadas para el estilo de imagen que quieres crear. En estos casos puedes utilizar el flash para dominar la escena, proporcionando la mayor parte de la luz principal sobre el sujeto.

Esto es útil cuando quieres cambiar artificialmente la hora del día, simulando un efecto nocturno, por ejemplo. El objetivo es alterar la proporción de luz, de modo que los cambios en la luz ambiental tengan un efecto reducido en el aspecto del sujeto: si sale el sol, puede que tengas que reducir la exposición general, pero no cambiará la distribución de luces y sombras en el sujeto.

Las desventajas del flash

El flash es un aspecto de la fotografía difícil de aprender. Si se utiliza de forma incorrecta, la luz artificial puede estropear el ambiente de una imagen, introducir sombras y luces duras y resaltar texturas no deseadas. También puede crear matices de color antinaturales, restando vida y energía al sujeto de la imagen. Por estas razones, los recién llegados a la fotografía deciden rápidamente que hay que evitar el flash, salvo como último recurso.

Si usas demasiado flash, blanquearás la piel del sujeto, lo que creará puntos calientes que distraen y los hará parecer inorgánicos, ¡un aspecto nada atractivo!

A la inversa, si no utilizas suficiente flash, o lo colocas en un ángulo incorrecto, introducirás sombras profundas donde no deberían estar. La luz resalta los contornos de la cara y la forma del sujeto, por lo que una colocación de la luz bien pensada es esencial para que parezca natural, y para complementar la forma de su cuerpo y sus rasgos faciales.



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